Cuentos policiales 6 B | Page 31

Pepe: Muchas gracias, nos dirigimos hacia allí.

Pepe y el jefe se despidieron de Alf y Carlitos. Como ya era tarde el jefe le dijo que se tenía que ir y Pepe también. Pero antes, Mortadela le pregunto cuál era su nombre. El jefe respondió: "Armando señor, Armando Castillos" con lo cual Pepe respondió "Pepe, Pepe Mortadela, nos vemos mañana en este café de aquí a las 13:30"

En el café cuando los dos habían llegado, decidieron ir a la casa de Devora Cabezas. Cuando llegaron, tocaron el timbre. Apareció Debora y dijo "Hola Jefe ¿y vos? A vos no te conozco”

PEPE: Soy el detective Mortadela, vengo a hablar sobre el robo del perfume.

DEBORA: Oh! sí... claro... pase...

Pepe y Armando se sentaron y empezaron a interrogarla. La primera pregunta fue del detective Mortadela.

PEPE: Y bien, señora ¿es verdad que usted tuvo que arreglar la computadora de nuestra oficina?

DEVORA: Si, es verdad.

ARMANDO: Déjame hacer las preguntas mí Pepe.

Mientras Armando hacía las preguntas, Pepe miraba una larga placa que había sobre la chimenea de la señora. Entonces, Pepe interrumpió y dijo:

PEPE: Señora, ¿puede usted alcanzarme la placa que está arriba de su chimenea?

Debora se puso colorada y se le dilataron las pupilas. Estaba claro que era la culpable. Cuando se lo entregó era un disco duro, Pepe prendió su notebook y lo conectó. Estaban todas las fórmulas de la fábrica.

Autor: Tomás Rojas