las duplicó. Despúes "devolvió" las llaves originales diciendo que se le habían caído. Se había escondido durante toda la tarde y la noche en el baño. Cuándo salió, agarró su linterna, tomó el cuadro y se lo llevó. Llegando al patio se le acabaron las pilas y la linterna se apagó. Se tropezó entonces con la estatua del viejo museo y se mojó la arcilla con el agua de la fuente. Cuando pisó la arcilla sus zapatos quedaron manchados. Luego, salió corriendo.
Al ladrón lo metimos preso y el cuadro lo devolvimos a dónde pertenecía.