CUENTOS HERMANOS GRIM cuentos_hermanos_grimm_edincr | Page 88

Cuentos de los Herm anos Grimm EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL costa rica qué cantas, dímelo tú, cantas acaso su muerte? Cántala tú, sí, tú, sí, tú. Juanito miró a Juanita, la cual se había convertido en un ruiseñor, que cantaba, sí, tú, sí, tú. Un ave, nocturna de brillantes ojos voló tres veces alrededor de ella y gritó también tres veces: ¡hu, hu, hu! Juanito no podía moverse, estaba como petrificado, no podía llorar, ni hablar, ni menear ni la mano, ni el pie. Acababa de ponerse el sol, voló el ave a un arbusto y al poco rato salió de detrás de él una vieja pálida y flaca; con grandes ojos colorados, nariz aplastada y retorcida por la punta, que le llegaba hasta la barba. Murmuró algunas palabras, llamó al ruiseñor y le cogió con la mano. Juanito no podía hablar, ni moverse del sitio donde se hallaba; el ruiseñor desapareció. Volvió luego la mujer y dijo con voz ronca: -Yo te saludo, la luna ha aparecido en el cielo, estás libre; sea en buen hora. Y Juanito quedó en libertad. Arrojose entonces a los pies de aquella mujer y le suplicó le permitiese llevarse a su Juanita, mas ella le dijo que no lo conseguiría jamás y se marchó. La llamó, lloró, se lamentó, todo fue en vano. -¡Oh, qué va a ser de mí! Juanito echó a andar hasta que llegó a una aldea lejana; donde guardó ovejas por mucho tiempo. Con frecuencia iba a dar una vuelta alrededor del castillo, pero nunca se acercaba; al fin soñó una noche que se había encontrado una rosa de color de sangre, en cuyo centro había una perla muy grande; cogió la rosa, se marchó al castillo y todo lo que tocaba con ella quedaba desencantado; también soñó haber vuelto a reunirse con su Juanita. Cuando despertó por la mañana comenzó a buscar por las montañas y valles para ver si encontraba una rosa como la que había soñado, la buscó nueve días seguidos y una mañana halló una rosa de color de sangre; en su centro había una gota de rocío tan grande como una hermosa perla. Dirigiose al castillo con su rosa, no se quedó petrificado y pudo seguir andando hasta llegar a la puerta. Juanito se puso muy alegre, tocó las puertas con la flor y se abrieron; entró y se detuvo en el patio para escuchar dónde se oía el canto de los pájaros, hasta que le oyó al fin; se dirigió hacia aquel punto y se encontró en un salón en el cual se hallaba la hechicera rodeada de siete mil jaulas de pájaros. Cuando vio a Juanito se encolerizó mucho, gritó y le arrojó hiel y veneno, pero no pudo acercarse a dos pasos de él, sin embargo, no quiso retroceder y siguió recorriendo las jaulas llenas de pájaros; pero contenían muchos centenares de ruiseñores; ¿cómo encontrar a su Juanita? 88