Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
qué cantas, dímelo tú,
cantas acaso su muerte?
Cántala tú, sí, tú, sí, tú.
Juanito miró a Juanita, la cual se había convertido en un ruiseñor, que cantaba, sí, tú, sí, tú. Un ave,
nocturna de brillantes ojos voló tres veces alrededor de ella y gritó también tres veces: ¡hu, hu,
hu! Juanito no podía moverse, estaba como petrificado, no podía llorar, ni hablar, ni menear ni la
mano, ni el pie. Acababa de ponerse el sol, voló el ave a un arbusto y al poco rato salió de detrás
de él una vieja pálida y flaca; con grandes ojos colorados, nariz aplastada y retorcida por la punta,
que le llegaba hasta la barba. Murmuró algunas palabras, llamó al ruiseñor y le cogió con la mano.
Juanito no podía hablar, ni moverse del sitio donde se hallaba; el ruiseñor desapareció. Volvió
luego la mujer y dijo con voz ronca:
-Yo te saludo, la luna ha aparecido en el cielo, estás libre; sea en buen hora.
Y Juanito quedó en libertad.
Arrojose entonces a los pies de aquella mujer y le suplicó le permitiese llevarse a su Juanita, mas
ella le dijo que no lo conseguiría jamás y se marchó. La llamó, lloró, se lamentó, todo fue en vano.
-¡Oh, qué va a ser de mí!
Juanito echó a andar hasta que llegó a una aldea lejana; donde guardó ovejas por mucho tiempo.
Con frecuencia iba a dar una vuelta alrededor del castillo, pero nunca se acercaba; al fin soñó una
noche que se había encontrado una rosa de color de sangre, en cuyo centro había una perla muy
grande; cogió la rosa, se marchó al castillo y todo lo que tocaba con ella quedaba desencantado;
también soñó haber vuelto a reunirse con su Juanita. Cuando despertó por la mañana comenzó
a buscar por las montañas y valles para ver si encontraba una rosa como la que había soñado, la
buscó nueve días seguidos y una mañana halló una rosa de color de sangre; en su centro había una
gota de rocío tan grande como una hermosa perla. Dirigiose al castillo con su rosa, no se quedó
petrificado y pudo seguir andando hasta llegar a la puerta.
Juanito se puso muy alegre, tocó las puertas con la flor y se abrieron; entró y se detuvo en el patio
para escuchar dónde se oía el canto de los pájaros, hasta que le oyó al fin; se dirigió hacia aquel
punto y se encontró en un salón en el cual se hallaba la hechicera rodeada de siete mil jaulas de
pájaros.
Cuando vio a Juanito se encolerizó mucho, gritó y le arrojó hiel y veneno, pero no pudo acercarse a
dos pasos de él, sin embargo, no quiso retroceder y siguió recorriendo las jaulas llenas de pájaros;
pero contenían muchos centenares de ruiseñores; ¿cómo encontrar a su Juanita?
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