Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
Los Músicos de Bremen
Un pobre labrador tenía un asno que le había servido lealmente durante muchos años, pero cuyas
fuerzas se habían debilitado de manera que ya no servía para el trabajo. El amo pensó en desollarle
para aprovechar la piel, pero el asno, comprendiendo que el viento soplaba de mala parte, se
escapó y tomó el camino de Bremen.
-Allí, -dijo-, podré hacerme músico de la municipalidad.
Después de haber andado por algún tiempo, encontró en el camino un perro de caza, que ladraba
como un animal cansado de una larga carrera.
-¿Por qué ladras así, camarada? -le dijo.
-¡Ah! -contestó el perro; porque soy viejo, voy perdiendo fuerzas de día en día, y no puedo ir a
cazar, mi amo ha querido matarme; yo he tomado las de Villadiego; pero ¿cómo me arreglaré para
ganarme el pan?
-No tengas cuidado, repuso el asno; yo voy a Bremen para hacerme músico de la ciudad; ven
conmigo y procura te reciban también en la banda. Yo tocaré el laúd, y tú tocarás los timbales.
El perro aceptó y continuaron juntos su camino. Un poco más adelante encontraron un gato echado
en el camino con una cara bien triste, porque hacía tres días que estaba lloviendo.
-¿Qué tienes, viejo bigotudo? -le dijo el asno.
-Cuando está en peligro la cabeza, no tiene uno muy buen humor, -respondió el gato-; porque mi
edad es algo avanzada, mis dientes están un poco gastados, y me gusta más dormir junto al hogar
que correr tras los ratones, mi amo ha querido matarme, me he salvado; pero ¿qué he de hacer
ahora?, ¿adónde he de ir?
-Ven con nosotros a Bremen, tú entiendes muy bien la música nocturna, y te harás como nosotros
músico de la municipalidad.
57