Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
hermoso rosal, que abriéndose por sí mismo le dejó pasar cerrándose después. Llegó a la cuadra
y vio dormidos a los perros y caballos, miró el techo y vio a las palomas con la cabeza debajo
de las alas, y cuando entró en el edificio, notó que las moscas estaban dormidas en las paredes,
el cocinero se hallaba en la cocina en actitud de llamar a los pinches, y la criada estaba cerca de
un gallo que parecía dispuesto a cantar. Fue un poco más lejos y vio en un salón a toda la corte
dormida, y al rey y a la reina durmiendo en su trono. Fue un poco más allá y todo se encontraba
tranquilo, sin que se oyese el menor ruido, hasta que al fin llegó a la torre y abrió la puerta del
cuarto en que dormía Briar Rose. Quedose mirándola, y era tan hermosa, que no pudo separar sus
ojos de ella; se inclinó y le dio un beso, pero apenas la habían tocado sus labios, abrió los ojos Briar
Rose, despertó y le miró con la mayor amabilidad. Bajaron entonces juntos y despertó el rey y la
reina y toda la corte y se miraron unos a otros llenos de admiración; despertaron los caballos en la
cuadra y comenzaron a relinchar, y los perros ladraron al levantarse y las palomas que se hallaban
en el techo sacaron sus cabecitas de debajo de sus alas, miraron a su alrededor y echaron a volar;
las moscas se separaron de las paredes, el fuego se reanimó y se puso a chisporrotear en la cocina
y se coció la comida; el cocinero dio un cachete a cada pinche, los cuales comenzaron a llorar,
y la criada despertó al canto del gallo. Celebrose entonces con grande magnificencia la boda del
príncipe con Briar Rose y vivieron felices hasta el fin de sus días.
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