Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
Apenas había dado la aguja su última puntada, cuando la joven vio pasar por delante de la ventana
la pluma blanca del sombrero del príncipe, a quien había traído el hilo de oro; entró en la cabaña
pasando por encima del tapiz y en el cuarto donde vio a la joven, vestida como antes, con su pobre
traje; pero hilando, sin embargo, en medio de este lujo improvisado, como una rosa en una zarza.
-Tú eres la más pobre y la más rica, -exclamó-; ven, tú serás mi esposa.
Presentole ella la mano sin contestarle, él se la besó, y haciéndola subir en su caballo, la llevó a la
corte donde se celebraron sus bodas con gran alegría.
El huso, la lanzadera y la aguja, se conservaron con el mayor cuidado en el tesoro real.
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