Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
A las setenta y cuatro veces, la liebre no pudo concluir. Rodó por el suelo, en medio del campo le
empezó a salir sangre por todas partes y expiró en el acto. El erizo cogió el luis de oro que había
ganado y la botella de aguardiente, llamó a su mujer para que saliese del surco y ambos entraron
muy contentos en su casa y si no se han muerto viven todavía.
Así fue como el erizo en el erial de Buxtehuder 3 corrió hasta que hizo morir a la liebre, y desde
aquel tiempo ninguna liebre se ha atrevido a correr con ningún erizo de Buxtehuder.
La moral de esta historia es mucho más importante de lo que puede imaginarse; nadie, en primer
lugar, debe burlarse del más pequeño, aunque sea un erizo; y, en segundo lugar, es bueno si tomáis
mujer, que la toméis de vuestra clase y semejante a vos en un todo. Si sois erizo, tened cuidado de
que vuestra mujer sea eriza y lo mismo en las demás clases.
3
Es un pueblo cerca de Hamburgo.
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