Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
Cuando el rey llamó al día siguiente a los doce cazadores, entraron en su cuarto sin mirar a las
ruecas. El rey dijo entonces al león:
-Me has engañado, son hombres, pues no han mirado las ruecas.
El león le contestó:
-Han sabido que debían ser sometidos a esta prueba y han procurado vencerse.
Pero el rey no quiso creer ya al león.
Los doce cazadores seguían al rey constantemente a la caza, el cual había llegado a tenerles
verdadero cariño; pero un día, estando cazando, llegó la noticia de que había llegado la esposa
del rey; su antigua novia, al oírlo, lo sintió tanto, que la faltaron las fuerzas y cayó desmayada
en el suelo. El rey creyó que había dado mal de corazón a su querido cazador, se acercó a él para
auxiliarle, le quitó el guante y vio en su mano la sortija que había regalado a su primera novia;
mirola entonces a la cara y la conoció, conmoviéndose de tal modo su alma, que le dio un beso y
cuando volvió en sí le dijo:
-Tú eres mía y yo soy tuyo, y ningún hombre del mundo puede separarnos.
Envió a su otra novia un caballero diciéndole que regresase a su reino, pues estaba ya casado y no
tardaron en celebrar su boda, perdonando al león porque había dicho la verdad.
105