CUENTOS HERMANOS GRIM cuentos_hermanos_grimm_edincr | Page 104

Cuentos de los Herm anos Grimm EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL costa rica Cuando las hubo encontrado, se vistieron todas de cazadores con trajes enteramente iguales; la princesa se despidió después de su padre y se marchó con sus compañeras a la corte de su antiguo novio; preguntó si necesitaba cazadores y si podían entrar todos en su servicio. El rey la miró y no la conoció; pero como todos eran tan buenos mozos, dijo que sí, que los recibiría con gusto. Y quedaron los doce cazadores a servicio del rey. Pero el rey tenía un león, que era un animal mágico, pues sabía todo lo oculto y secreto, y una noche le dijo: -¿Crees que tienes doce cazadores? -Sí, -contestó el rey-, los cazadores son doce. Pero el león añadió: -Te engañas, son doce doncellas. El rey replicó: -No puede ser verdad; ¿cómo me lo probarás? -Manda echar guisantes en tu cuarto, -replicó el león-, y lo verás con facilidad. Los hombres tienen el paso firme; cuando andan sobre guisantes, ninguno se mueve; pero las mujeres caminan con inseguridad y vacilan y los guisantes ruedan. El rey siguió su consejo y mandó extender los guisantes. Mas un criado del rey, que quería mucho a los cazadores, cuando supo que debían ser sometidos a una prueba, se lo contó diciéndoles: -El león quiere probar al rey que sois mujeres. Agradecióselo la princesa y dijo a sus doncellas: -Id con cuidado, y andad con paso fuerte por los guisantes. Cuando el rey llamó al día siguiente a los cazadores y fue a su cuarto donde estaban los guisantes, comenzaron a andar con fuerza y con un paso tan firme y seguro, que ni uno solo rodó ni se movió. Cuando se marcharon, dijo el rey al león: -Me has engañado, andan como hombres. El león le contestó: -Lo han sabido y han procurado salir bien de la prueba, haciendo un esfuerzo. Pero manda traer doce husos a tu cuarto y cuando entren verás cómo se sonríen, lo cual no hacen los hombres. Agradó al rey el consejo y mandó llevar las ruecas a su cuarto. Pero el criado, que tenía cada vez más afición a los cazadores, fue a verlos y les descubrió el secreto. Entonces dijo la princesa a sus once doncellas, así que estuvieron solas: -Estad con cuidado y no miréis a las ruecas. 104