Cuentos de los Herm anos Grimm
EDITORIAL DIG ITAL - IMPRENTA NAC IONAL
costa rica
-No, -contestaron los pajarillos-; es necesario que venga el oso a pedirnos perdón y a declarar que
reconoce nuestra nobleza.
El reyezuelo voló al agujero del oso y le dijo:
-Viejo gruñón, ve a pedir perdón delante del nido de mis hijos y a declararles que reconoces su
nobleza. ¡Ay de ti, si no!
Asustado el oso, se acercó arrastrando y pidió el perdón exigido; entonces se sosegaron al fin los
reyezuelos y pasaron la noche alegremente en fiestas.
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