Lo vi fijamente y logré ver su enorme sonrisa, tenía unos enormes y filosos
colmillos.
Desvié la mirada hacia mi gato que estaba persiguiendo a una mariposa, y
cuando volteé de nuevo a la ventana, él ya no estaba. Nunca entendí por qué
yo…, por qué a mí.
Cayó la noche, y yo estaba en el baño cepillándome los dientes cuando
escuche un ruido en la habitación. Salí aún con pasta dental en boca y caminé
a paso lento.
Otro ruido se escuchó provocándome un respingo, después un golpe fuerte en
el piso.
Me asomé a la habitación y no vi nada, todo estaba en orden… Caminé
adentro y en ese momento se cerró la puerta de un golpe; giré rápidamente y
lo vi detrás de mí con la cabeza de mi niñera en las manos; retrocedí llorando
y asustado, él era tan horrible.
Dejó caer la cabeza al suelo y avanzó hacia mí. Lo único que se me ocurrió
fue esconderme bajo la cama, pero segundos después él se tiró al piso y
empezó a arrastrarse hacia mí, su cara quedaba frente a la mía.
Salí de mi escondite y tropecé con el cuerpo de mi niñera, grité del miedo y no
sé cómo hice, pero salí de esa habitación.
Vi a mi gato y le grité para fuera conmigo, pero fue hacía esa cosa.
Llegué hasta el patio y logré escuchar el chillido de mi gato; quizás lo había
matado, o eso supuse cuando hubo un silencio total.
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