Cuentos de terror | Page 31

viajaban habitualmente. Mientras estaba allí abajo, sintió la misma energía negativa que había sentido en aquel vagón junto a la nena, la mamá y el oso. Felipa caminaba y caminaba por ese sitio, pero era imposible aguantar el olor que había, era muy fuerte. Entonces decidió volver a su casa y al otro día seguir con la búsqueda. Llegó a su casa, abrió la puerta, y encontró un sobre que decía: “No busqués más”. Felipa no le dio mucha importancia, ya que podía ser una broma de algún adolescente. En fin, dejó sus cosas sobre la mesa, se dio una ducha y luego se fue a dormir. Al día siguiente, se despertó con esperanzas de encontrar a esa familia, salió de su casa sin desayunar y fue a aquel subterráneo abandonado. Llegó allí y empezó a buscar donde no había buscado. Empezó a ver sangre en el piso hasta que vio al osito tirado en un rincón con la madre de la niña muerta y notó que el oso estaba triste. No entendía qué pasaba hasta que entró al vagón y vio a la niña con la ropa llena de sangre y con un cuchillo con el cual había cometido el crimen. Entonces, en ese momento, pudo notar que ella estaba dentro del oso y que el terror de los ojos era el que sentía al verse en otro cuerpo. El espíritu se había apoderado del cuerpo de Felipa y fue ahí cuando ella se distrajo y murió con la puñalada de aquel ser malvado y aterrador. 31