Al otro día nos levantamos todos y les conté lo que me había pasado en el
baño. Desde ese día no hablamos más de los espíritus, no viajamos en subte y
tampoco vimos más a nuestro amigo.
Los guantes blancos
Yo siempre me consideré alguien normal, con una vida aburrida, hasta un
particular día.
Yo hablaba con mis dos únicos amigos, Juan y Leticia, y a la salida del
colegio, Juan dijo:
―Che, chicas, ¿estudiaron para la prueba de Lengua?
―¿¡Había prueba!? ¡No estudié nada! ―dijo Leticia.
La verdad es que yo sí había estudiado bastantes días, ya que quería volver a
casa con un 10. Estaba segura de poder lograrlo.
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