Cuadernos BDSM Nº 22 | Page 109

CUADERNOS DE BDSM - nº 22 -¿Ves? A esto le llaman ir a por lana y salir trasquilado -empezó a decirle con su voz más seductora-. Querías follarme y soy yo la que te follo. Luego te dejaré que me la metas. Pero antes me tendrás que comer bien el conejito. Porque no querrás metérmela a palo seco, ¿no? El cuerpo de Marcos dio una sacudida, empezó a mecerse al compás del movimiento de su dedo. -¿Ves? Ya te decía yo que te iba a gustar. Si es que estabas muy nervioso. Esto te va a dejar más suave que un guante. Tan suave como mi conejito por dentro. Verás lo que vas a disfrutar, follándolo largo y tendido. Continuó su tratamiento un buen rato, hasta que él empezó a gemir y a suspirar de placer y ella empezó a sentir la urgencia de su propio deseo. Se incorporó y se quitó el guante. Se metió los dedos de las dos manos en el pelo, peinándoselo hacia atrás, sacudiendo la melena. -Quítate la camisa, pero déjate los pantalones y los calzoncillos en los tobillos. Se desnudó ante él, sin dejar de sonreírle, contoneándose en un pequeño striptease. Él la miraba, embelesado. Su verga se irguió rápidamente. Cecilia se sentó en la cabecera de la cama, abriendo mucho las piernas. -Cómeme -le ordenó. Aunque Marcos no era tan experto como Johnny, no le faltaba entusiasmo. La hubiera llevado hasta el orgasmo con su lengua, pero ella no se lo quiso permitir. -Y ahora, por fin ha llegado el momento que has estado esperando. Marcos hizo ademán de incorporarse, pero ella le puso la mano en el pecho y lo hizo volver a echarse sobre la cama. Su polla había recuperado toda su gloriosa rigidez. Le puso un condón y se colocó a horcajadas sobre él. -Coge aire y contén la respiración -le dijo. Marcos la miró sorprendido, pero hizo lo que le pedía. Ella le agarró la verga y se penetró con ella hasta quedar sentada sobre su pelvis, completamente empalada. Se relajó, buscando reducir el abrazo de su vagina sobre el pene. -Ya puedes respirar… Respira hondo y despacio. -¿No me vas a dejar que me mueva? -No, me voy a mover yo. Quieres que dure, ¿no? Alargó la mano, buscando la cuerda con la que le había atado los cojones. Se puso a deshacer el nudo. Era complicado hacerlo sin mirar, pero no quería interrumpir su penetración. -¿Sientes que te vas a correr? Él negó con la cabeza. Cecilia apoyó las manos sobre su pecho para empezar un movimiento de vaivén suave, subiendo y bajando en torno a su pene. Marcos alargó una mano y le acarició una teta, con la otra le estrujó el culo. -Bueno, tú verás lo que haces… -le dijo con picardía. -No me voy a correr. Todavía no. -¿Vamos, entonces? -¡Venga! Lo cabalgó cada vez más rápido, apretándole el pene con la vagina en las subidas, abriéndose a él en las bajadas. Para su sorpresa, aun con eso Marcos no eyaculó. Pag. 109 CuadernosBDSM es un proyecto sin ánimo de lucro y su distribución es libre y gratuita, sólo para PÙBLICO ADULTO. Los artículos pertenecen a sus autores. Está prohibido modificar los textos, así como comerciar con este material.