CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Page 133

sus necesidades, no volvieron; probablemente fueron asesinados. Ignoro sus nombres. Llegamos finalmente a una aldea, en la región de Turek, cuyo nombre no sé decir. En la fila, mi frente, iba al viejo barón Von Gersdorff, que ya empezaba a delirar como consecuencia de los esfuerzos sobrehumanos. Él estaba siendo conducido por un hombre que yo no conocía y por el labrador Alfred Schulz de Alt-Boyen. El señor. Von Gersdorff se quedo atrás; los hombres que lo habían conducido, tuvieron que alejarse y, poco después, oí un tiro. Había civiles en su lugar. No pudimos acercarnos. El veterinario Bambauer de Schmiegel asistió al caso y relató los detalles.
De un charco que había al borde de la carretera, pudimos beber el agua sucia y fétida. Pero estábamos con tanta sed que la bebimos avidamente. A lo largo del mercado de aquella aldea cuyo nombre desconozco, la policía nos abandonó, por una hora, a la población civil que aprovecha la oportunidad para golpearnos y arroj arnos piedras. Yo mismo fui testigo ocular de cómo un compañero cayó muerto bajo el golpe de una piedra pesada.
Fuente: W R II
86. Cadáveres de alemanes depositados, en la carretera hacia Lowitsch. El testigo Max Hofmann, de Schokken, municipio de Wongrowitz, depuso bajo juramento:
... Yo vi, por ejemplo, con mis propios ojos, como una mujer del grupo de brombergenses, la cual no podía proseguir y enloquecera, fue golpeada, hasta mori r, por un hombre de la escolta. En el caso de Jaroschau, cerca de Wongrowitz, que ya podía hacer mucho, no podía caminar y se iba en un carro, Ernest Kiok, de unos 70 años de edad, de Jaroschau, cerca de Wongrowitz. Los hombres de la escolta lo tiraron del carro, lo arrojaron en la zanja y tanto lo golpearon con las culatas hasta que murió. En nuestra marcha hacia Lowitsch, vimos los cadáveres de números populares alemanes, de uno y otro lado de la carretera y sobre ella, tanto que tropezamos en algunos de ellos. Fue un verdadero suplicio, nuestra marcha hacia Lowitsh. Los propios militares que pasaban al lado de nuestro grupo, participaban de los malos tratos de los que fuimos víctimas.
Fuente: W R II
87. Locomotora, aplastado dos vagones ocupados por deportados alemanes.
El testigo Bruno Rauhudt, labrador en Kaczanowo, municipio de Wreschen, depuso bajo juramento:
... Así llegamos, finalmente, después de muchas interrupciones, vía Konin, Klodawa.... Por la noche, ya estaba todo oscuro, se dio el siguiente caso: Detrás del tren,- a distancia de unos 100 metros,- estaba la locomotora. Puesta en movimiento, fue chocar en el último vagón que quedó en pedazos, siendo arrojado fuera de los rieles. Yendo sobre el penúltimo vagón, en el que varios alemanes fueron muertos o heridos grave y levemente. Entre los muertos estaba el labrador Pieper de Guriczki, el