Jesús Madera Pacheco l Jazmín Vargas Arreola
árboles de aguacate. Entonces se acabó la cosecha del
aguacate, al mango corriente le cayó plaga, todavía no
maduraba el mango y ¡se caía de tanto gusano! Antes eran
puros platanares y creo que café, todavía no había piña, le
cayó plaga a los platanares y se dejó de producir […] De
hecho ahora que no valía el café tumbaron sus matas de
café por la broca y pusieron piña porque no valía, a peso
pagaban el kilo…(Ayón, L., 2012).
El café, un cultivo que siempre ha estado ahí
Para los puerteños el café había estado ahí todo el tiempo, sin embargo
fue hasta 1970 y 1971, con la llegada de la paraestatal Instituto Mexicano del
Café (Inmecafé), cuando los campesinos se enfocaron al cultivo del café y se
asociaron en una organización de producción comunitaria (OPC) para poder
vender las enormes cantidades del grano al Instituto, que acopiaba toda la
producción de la región.
A decir de Bartra et al., (2003), el “Estado se involucra en la rama con un
primer Instituto Mexicano del Café constituido en 1948, pero no es hasta 1973
que Inmecafé interviene enérgicamente en el sector, que pierde sus últimos rasgos
de economía de enclave y ve mermar considerablemente el poder de los coyotes”.
A partir de ahí, Inmecafé cubre las actividades de: “asesorar técnicamente,
proporciona plantas, introduce agroquímicos, habilita a los productores con
anticipos, establece centros de acopio en las regiones productoras, instala
beneficios, distribuye cuotas de exportación y fija precios…” (Bartra et al.,
2003). Uno de los entrevistados comenta:
¿Mejores años del café?: Pues los años setenta, tenemos
todo aquí un beneficio de café verde y café maduro y esas
bodegas y ahí está la oficina y todo. Soñábamos en grande,
es más en ese tiempo les comprábamos todo el café de la
sierra, ¡yo y un compadre que se llama Eduviges éramos
los reyes de esta chingadera! Ahí donde la ve y pues… a
gusto… (Ledesma, 2012).
Para comprender lo que más adelante se explica, sobre lo que a nivel local
acontece en la comunidad de Puerta de Platanares con Inmecafé, es necesario
hacer una breve contextualización de la cafeticultura a nivel nacional, donde “el
rompimiento de los acuerdos económicos de la organización Internacional del Café
(OIC), en 1989, deja sin sustento la regulación del Estado, que suprime el sistema de
cuotas y liquida a Inmecafé. El saldo global del libre mercado es una severa caída
de los precios, que se remonta por unos años a mediados de los noventa, para caer
nuevamente hasta el repunte del 2004-2005…” (Bartra et al., 2003).
60