Jesús López Estrada
cártamo, que a la vez que daba buenas cosechas permitía
limpiar la parcela de las mala hierbas. Sin embargo, eso
se acabó, el gobierno dejó de ayudarnos, quitó los precios
de garantía a los granos, el algodón dejó de ser redituable,
en la competencia con los productores estadounidenses
salimos perdiendo, aún quienes se habían capitalizado y
contaban con maquinaria agrícola se la vieron muy dura.
Manifestamos nuestras demandas tomando carreteras,
haciendo plantones en las oficinas de la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos, cada año hacíamos
lo mismo, conseguíamos algunos apoyos adicionales
por tonelada, que nos permitían continuar sembrando.
Sin embargo, con el tiempo los tecnócratas lograron
desmantelar el campo (2012).
Coincidiendo con la opinión en lo general, otro productor del mismo
municipio de Guasave, recuerda como le afectó la apertura comercial, Antonio
Carvajal Sauceda, ejidatario de Buenavista, comenta que:
Durante el periodo presidencial de Carlos Salinas de
Gortari, yo era un productor mediano, sembraba mis
doscientas hectáreas con tierras que arrendaba a ejidatarios
de ejidos colindantes a Buenavista, tenía tres tractores: uno
mediano para las labores de preparación y dos chicos para
la siembra y demás labores. Mis tractores no paraban todo
el año, ya que sembraba en el ciclo otoño-invierno cien
hectáreas de trigo y cien de frijol, en el ciclo primavera
verano sembraba cien de sorgo donde había sembrado el
frijol y cien de soya donde tenía el trigo. De esa manera
realizaba la rotación de cultivos para no empobrecer el
suelo, y con la diversificación de cultivos garantizaba
permanecer en la actividad agrícola, ya que es menos
probable que te vaya mal en un mismo año con dos cultivos
diferentes. Sin embargo, la entrada a México de granos
subsidiados de otros países nos afectó, año con año cada
vez era más insegura la venta de nuestras cosechas, hasta
que perdí parte de una cosecha de frijol, ya que participé
en el “pool” de ventas que la Asociación de Agricultores
del Río Sinaloa Poniente (AARSP) organizó. Yo les llevé
ciento cincuenta toneladas, ellos buscaron clientes, se nos
dijo que en la central de abastos de Monterrey nos iban
a comprar. Sin embargo, la Secreta ,: