Efectos de la apertura comercial en el campo sinaloense
cosechas para a la vez venderlas a los industriales, quienes
ante la oferta directa de los introductores de pasta de soya y
de trigo, optaban por comprarles a las empresas de Estados
Unidos, y a los locales nos tenían en espera. Eso provocó
que muchos empresarios fracasaran, ahí está el caso de
la Asociación Rural de Interés Colectivo “Libertad”,
cuya empresa aceitera fracasó, teniendo muchos socios
que entregaban ahí sus cosechas. Igual les pasó a varias
empresas despepitadoras de algodón, lo mismo locales que
nacionales, en ese corto tiempo cambió rápidamente el
panorama, los cultivos en que teníamos mucha experiencia
como el trigo, el soya y el algodón desaparecieron.
Algunos de nosotros dábamos parte del financiamiento
a los productores, de esa manera garantizábamos que
nos vendieran su cosecha, estábamos conscientes de sus
problemas de comercialización. Yo también sembraba
pequeños lotes, todos nos vimos afectados con la apertura
de las fronteras, y desde luego los acopiadores más grandes
lograron sobresalir y surgieron otros “coyotes” al amparo
del gobierno y del capital extranjero, nada permanece igual
en el campo, de eso estamos conscientes (2012).
Muchos ejidatarios y agricultores cayeron en cartera vencida ante
BANRURAL, que disminuyó su cartera crediticia. Con estas medidas
instrumentadas por el gobierno federal, los grupos del sector social y privado,
que se fortalecieron al amparo de políticas proteccionistas del Estado, vieron
menguadas sus ganancias, por lo que los campesinos le exigían al gobierno
precios de garantía a los cultivos de soya, trigo, fríjol y sorgo. Para ello, se
organizaban cíclicamente después de cosechar, protestando por la apertura
indiscriminada de las fronteras a los granos.
En 1985 inició una marcha del sur de Sonora con la demanda de incremento
al precio de la soya, llegando hasta Sinaloa, y a partir de ahí se unieron los
productores, que constituirán la Alianza Campesina del Noroeste (ALCANO),
sección Sinaloa. En 1987, mantuvieron bloqueada la carretera internacional
por una semana, exigiendo incremento al precio de la soya, logrando con ello
un estímulo adicional por tonelada para todos los productores (Meza, 2002:
198). Participante de esas movilizaciones, Jesús López Martínez, ejidatario de
Bachoco, recuerda que:
La producción de granos como el trigo o frijol en el ciclo
otoño/invierno y de sorgo o soya en el ciclo primavera/
verano nos permitía la posibilidad de lograr dos cosechas
buenas, era raro que a un mismo ejidatario le fuera mal en
ambos ciclos, que además se aseguraban ante la Anagsa.
Sin embargo, otros también sembrábamos algodón, cultivo
que al igual que el maíz es de ciclo vegetativo largo, eran
varias las opciones que teníamos, incluido el cultivo de
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