J. Luis Seefoó Luján
toneladas de fresa se ha estabilizado con la nueva tecnología y el agua limpia es
la clave. Sin agua no contaminada es imposible colocar la fruta en el mercado
de Estados Unidos; sin agua de buena calidad, ninguna empresa –tipo Driscoll–
hace contratos par a la compra y exportación. El ingeniero Vega del Río, con
un cuarto de siglo de experiencia como asesor en fresa, considera que el alza
en las rentas (20 hasta 30 mil pesos) se debe a la exigencia de Driscoll de regar
con agua de pozo profundo, demanda que a su vez está dada por las normas de
inocuidad estadounidenses, que en la actualidad se practican y supervisan con
más rigor. Para contratar fresa exportable se requiere, además de agua limpia
certificada con análisis químicos y bacteriológicos, contar con instalaciones y
equipo que evite la exposición de la fruta a potenciales patógenos. La malla
lateral anti pájaros, los sanitarios con agua y jabón, los garrafones de agua
de beber purificada (el garrafón no debe estar en el suelo), el comedor, la
prohibición del uso de caballos de trabajo, la restricción al trabajo si se está
enfermo o herido, el uso de cofia para el pelo, el delantal, la prohibición del
trabajo de niños, son supervisados periódicamente por empresas contratadas
expresamente para ello.
Los contratos ya no son “de palabra”, se firman hasta por diez años, porque
los arrendatarios hacen fuertes inversiones en mejoras del suelo, perforación
de pozo, habilitación de canales o vados y reparación de caminos, entre otras.
Tan sólo el establecimiento de la estructura metálica del túnel (herrería) y los
polivinilos (cintilla, acolchado y túnel) puede ascender a 220-230 mil pesos y
el acarreo de 1000-1200 camiones de tierra se estima en 240 mil, si se paga la
tarifa más baja de 200 pesos por viaje. A su vez, un arrendador que ha costeado
el pozo y/o su equipamiento tratará de cobrar más de renta, aunque en estricto
sentido no se trate de renta sino del beneficio por la inversión de capital.
Para Vega del Río, es tal el rendimiento de la fresa (de 36 a 80 ton/ha)
y su buen precio en invierno, que sí cubre plenamente los costos incluyendo
la renta, rubro que más bien tiende a subir, porque los productores observan
que los canales de venta se han diversificado y crecido, sin que se llegue a
un umbral en la oferta de fruta. Es posible que estén establecidas cuatro mil
hectáreas protegidas, de las cuales unas tres mil abastecen a Driscoll y mil a
otras firmas y brokers, más un número reducido –tal vez seiscientas– que operan
con el sistema tradicional.
Entre los signos más visibles de tensión entre la urbanización y la necesidad
de buenos suelos agrícolas está la formación de Defensa de la Agricultura de
Zamora Agrícola (DEFENZA), una organización de productores representada
por la familia Hernández, bien posicionada en la sociedad zamorana y
ampliamente reconocida por su vocación agrícola. El movimiento Defensa
de Zamora Agrícola tiene como demanda central: “¡Ni un metro más de
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