¿Tiene límites la
plasticultura fresera
en Zamora, Michoacán?
J. Luis Seefoó Luján1
Resumen
Para reflexionar sobre esta fase de la fresa zamorana
es útil volver los ojos a los viejos conceptos de
la dependencia ahora en desuso o, al menos,
considerar la articulación tecnológica y comercial
de la frutilla mexicana respecto de Estados Unidos.
Desde sus orígenes en los años sesenta y setenta, la
agroexportación fresera de Zamora, Michoacán,
surge ligada al vecino país.
En la actualidad, el “cordón umbilical no se ha
cortado”, las fresas mantienen el parentesco porque:
a) la planta madre es generada y liberada por las
Universidades de California y de Florida; b) las
principales empresas compradoras de fruta fresca y
procesada tienen su base de operaciones en ese país
y “la ventana de invierno” influye en los precios; c)
los agroquímicos como el Bromuro de metilo y el 1,3
Dicloropropano, que exigen los compradores más
importantes, son elaborados y distribuidos por firmas
norteamericanas; d) las llamadas buenas prácticas
agrícolas, ahora explícitas en la normatividad
mexicana, han sido trasladadas casi “al pie de la
letra” desde las guías de inocuidad de ese país; y,
e) el discurso de la inocuidad (seguridad para el
Profesor investigador de El Colegio de Michoacán, A.C., correo electrónico: seefoo@
colmich.edu.mx
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