Crisis Civilizatoria | Page 64

María Isabel Mora Ledesma Para otros autores, la trashumancia es el sistema de pastoreo que consiste en el desplazamiento alternativo y periódico de ganado entre dos regiones de clima diferente para aprovechar los ciclos biológicos de los pastos. Así los factores climáticos son los determinantes para el empleo de esta técnica pastoril. Tres son los elementos que se combinan en la trashumancia: el territorio (pastizales y la comunicación entre ellos), el pastor y su cultura, y por último, los animales con los productos que de ellos se obtienen”. (Grande, 1987:368) la ganadería es Generadora de una cultura que aporta un valor diferenciado por sus consecuencias en la variación del paisaje, gestión del territorio, aspectos jurídicos (herencia), y aspectos no materiales (tradiciones, religión, etc.). Las vías pecuarias como recurso patrimonial, son elementos básicos de infraestructura ganadera, donde discurre el tránsito ganadero. Cassigoli (2004) documenta para el caso de las familias Collas trashumantes en el norte de Chile, cómo la vida tradicional de estas familias transcurre en la trashumancia estacional, alternando sitios para el pastoreo de acuerdo con la estación del año. La residencia habitual de la familia colla es la “majada”, asentamiento cordillerano donde habitan los cuidadores del ganado en las “veranadas”. Los miembros de la familia que no están a cargo del ganado permanecen en otras viviendas en las tierras bajas trashuman entre quebradas y aguadas y la “apacheta” organiza su cosmovisión en torno a la oposición monte-agua-origen, por un lado y valle-, tierra-cosecha por otro. Por la relación que existe como sistema entre la complementariedad ecológica, las prácticas planificadas, la relación con los animales y el territorio, podemos hablar de una sociedad y cultura trashumante en la región de estudio. El área de estudio es bastante homogénea histórica, social y culturalmente. Es un ejemplo de propiedad compartida. No obstante, en las dos últimas décadas los pastores se ven obligados a pastar en los límites ejidales, y no traspasar fronteras de tierras privadas, lo que ha limitado el territorio de pastoreo común. Las majadas de invierno o secas se sitúan en la montaña con alturas arriba de 2000 m.s.n.m., donde permanecen de octubre a febrero, tiempo suficiente para poder regresar a los valles en la época de lluvias. Para estos campesinos del desierto el regreso es tan importante como lo fue la ida. La permanencia fuera de temporada es inviable. El cabrero no puede permitírselo, y el ganado sufre de escasez de pastos y agua. Es necesario llegar a los agostadores de la sierra a tiempo. Una vida completamente sedentaria es incompatible en la vida de los caprinocultores por lo que la exigencia de la práctica trashumante es vital para el sostenimiento de los hatos. La localización y tamaño de los asentamientos de las unidades ganaderas, conocidas como “ranchos” se sitúan en las tierra bajas y las majadas en la sierra alta donde permanecen los pastores durante el invierno. 62