Pastores trashumantes frente a la restructuración
de movilidades espaciales y estacionales. En la Colonia estos grupos se mezclaron
y se asentaron en torno a las estancias ganaderas. La ganadería era una de las
actividades económicamente más importante de la zona, por lo que parte de su
historia está ligada a esta actividad. Con el proceso revolucionario y la dotación
de tierras se fue conformando una actividad que se cristalizó predominantemente
en unidades domésticas de producción ganadera extensiva.
En esta zona, hace 10 años pastaban cerca de 900,000 cabras en 1´607,968
hectáreas; para 2007, se cuantifican un promedio de 300,000 cabezas, con una
fuerte tendencia a su disminución (INEGI, 2009). Alrededor de la producción de
cabras sobreviven 17 mil familias. Efectúan movilidades anuales a ecosistemas
más benignos, resultado de las bajas precipitaciones y períodos muy prolongados
de sequía. El cuidado, traslado y organización de los rebaños se realiza en
forma familiar con fuertes apoyos de parentesco. En esta zona, cada localidad
tiene derecho al uso del territorio y por ende a sus recursos naturales –pastos,
aguajes6, fauna y flora- dentro del régimen ejidal que en él se encuentran. La
estructura de administración y distribución de las tierras está vinculada a la
distribución de esos recursos naturales.
La zona ganadera se compone de 11 municipios y 225 ejidos constituidos
por localidades de menos de 500 habitantes en asentamientos muy dispersos.
Estas localidades o “ranchos” se componen de 10 a 20 familias nucleares extensas
vinculadas por parentesco que mantienen un sistema económico mixto basado
principalmente en la ganadería, agricultura, caza y recolección. Por lo regular
tienen hatos de ganado de 10 a 200 cabras, cuya cantidad determina el número
de miembros en edad para cuidarlas. La producción es estacional para carne
en la venta del cabrito, y leche para la elaboración de quesos.
La zona ganadera fue definida por criterios de densidad de hatos, altura,
flora, rutas pecuarias, densidad de majadas. Los agentes activos como el clima,
la topografía, y la actividad biológica le dan a la zona una fragilidad ecológica.
El alto grado de evaporación origina un índice de aridez elevado, especialmente
en las partes bajas, cuya precipitación pluvial está por debajo de los 300 mm
anuales. (Gráficas 2 y 3).
Excavaciones para colectar el agua de lluvia.
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