Crisis Civilizatoria | Page 59

Pastores trashumantes frente a la restructuración Según estimaciones del Sistema de Información Agrícola y Pesquera de SAGARPA (SIAP, 2008), en México hay una población de 8´870,312 cabras; el 87% de se ubica en las áreas rurales en regiones áridas y semiáridas. Los estados de principal importancia por la cantidad de caprinos son: Oaxaca, Coahuila, San Luis Potosí, Puebla y Nuevo León que en conjunto contribuyen con el 47% del inventario nacional. La región norte-centro aporta el 45% de la producción  nacional de leche de cabra. Con casi 9 millones de cabezas (SIAP, 2005), la población caprina de México es la segunda de América y la doceava del mundo. Aunque las cabras contribuyen modestamente a la producción nacional de leche y carne (120150 millones de litros y 36,000 toneladas cada año, 2% y 1% respectivamente), son de suma importancia ya que representan un ingreso y fuente de alimentos para numerosas familias campesinas, principalmente en las zonas áridas y semi áridas del norte de México y en la Sierra Madre del Sur entre Puebla, Oaxaca y Guerrero. La cría y producción de cabras es hoy una actividad principalmente de tipo familiar. Se estima que más de 261,000 familias (INEGI, 2009) en el país participan en ella, trabajo que contribuye al arraigo el medio rural, y a frenar la migración interna y externa. La mayoría de las unidades productivas se conforman de pequeños rebaños manejados directamente por un pastor o una familia, la cual realiza todas las actividades de manejo. En términos generales, estas unidades son marginadas, escasas en infraestructura y sus niveles de productividad son muy bajos. Hoy en día la caprinocultura en el noreste de México está basada en formas de trabajo pastoril trashumante. Sistema que es definido como forma de explotación extensiva que establece la movilidad del ganado por varios meses en función del ciclo anual de lluvias y secas. Es una actividad importante ya que constituye el medio de vida y fuentes alimenticias para gran parte de las familias de las zonas áridas y semiáridas del norte del país. Se realiza en la generalidad como una actividad familiar complementaria a otras actividades agropecuarias. En este artículo nos concentramos en el altiplano potosino, parte norte del estado de San Luis Potosí por ser la zona mayor número de explotaciones y donde aún la producción de cabras es de carácter familiar. En esta zona el tamaño de los hatos es variable (de 20 a 500 animales) pero predominan explotaciones menores a 50 cabezas. En el altiplano potosino es donde está la mayor concentración de cabras con un promedio de 18,000 unidades productivas caprinas que sostienen alrededor de 700,000 cabras. De acuerdo al inventario de ganado caprino, para finales de los noventa, el estado potosino contaba con 1´074,276 cabezas 57