Ejidatarios y pobladores. Economía familiar
entre pobladores y ejidatarios ha sido la competencia por llegar a ser comisario
municipal, ya que la figura del comisariado representa un buen ingreso a través
de las asignaciones salariales que otorga la cabecera municipal de Calakmul para
las tareas al interior de los ejidos. También provoca rencores y rivalidades entre
los ejidatarios, cuando el comisario municipal elabora las listas de beneficiarios
de los programa de apoyos gubernamentales con pobladores parientes o personas
allegadas. Aquí la experiencia de los comisarios municipales es importante,
sobre todo cuando han ocupado el cargo de comisario ejidal, tienen mayor
conocimiento de las tareas del ejido y de la gestión pública, lo cual se traduce
en la posibilidad de poder “jugar con los recursos” (Cebada, 2009). Con
frecuencia las disputas surgen entre el comisariado ejidal y municipal, debido
a la ambigüedad entre las actividades de uno y otro. Pero sobre todo, se crean
conflictos entre los funcionarios de las dependencias del gobierno local/regional
y los comisarios ejidales/municipales encargados de elaborar las listas con los
beneficiarios de los apoyos.
Por años el ejido era el que decidía a quien se le daba el
apoyo, y a quién no. Y este año (2013) dijimos -saben
que, la mitad lo distribuye el ejido, y la otra mitad, el
ayuntamiento para los pobladores-. El ejido dijo -mejor se
rifan-, y se rifó. Pero al final se inconformaron; están mal
acostumbrados de que solamente el ejido es el que tiene el
derecho (Pascual Margarito Dzib, Director de Planeación
y Desarrollo Social, entrevista 17/06/2013).
Sospechamos que este conflicto entre funcionarios gubernamentales y
autoridades ejidales por la distribución de los apoyos, va más allá; se vincula
directamente con la estructura de poder de la comunidad ejidal, y su eventual
desempoderamiento de los órganos de poder (asamblea, comisario ejidal
y consejo de vigilancia). Los líderes o caciques locales, sean ejidatarios o
pobladores, legitiman el manejo clientelar de los recursos económicos. Pero
también, y cada vez más, las autoridades locales controlan el presupuesto
municipal (Haenn, 2007). En síntesis, estos resultados indican que la presencia
masiva de las agencias gubernamentales y no gubernamentales, ha exacerbado la
lucha por la subsistencia, entre las familias y las generaciones; lo cual confirma
la idea de Martínez (2006), respecto de que la presencia de los programas
gubernamentales, es motivo de disputas, tensiones e intereses diferentes, que
en ocasiones puede cohesionar y en otras fragmentar las comunidades ejidales.
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