La relacion entre educacion en el arte, nos arrojó varios resultados y uno de ellos y el más relevante fue que nos encontramos con muchos artistas graduados o que se forjaban académicamente pero que sin importar su nivel educativo, tenían sueldos muy bajos o trabajos inestables.
La sociedad no valora el arte a pesar de que este funcionó y funciona como dramatización de los conflictos sociales. Así lo resalta León Palacios en la investigación: Una experiencia estética de la política: el teatro de Bogotá durante las décadas de 1960 y 1970. Cuando menciona que: “Se trataba de artistas cuyo arte era una crítica social (...) la inspiración comenzó a ser la urgencia de cambio en Colombia por la desigualdad social, la violencia política y el heroísmo popular … Para validar la libre expresión de ideas revolucionarias (...)” El individuo dentro de su expresión artística individual y sus emociones puestas en escena no estaba desprendido de las realidades locales, de las dinámicas violentas de su entorno y es así como el teatro y otras artes en Bogotá resisten ante las problemáticas de desigualdad internas.
¡QUE DRAMA EL EMPLEO!