Un par de botones de profundidad inquietante
aparecen de frente a una silueta larga
Brillan como sangre negra en tiempos remotos,
con una memoria incalculable
Brillan tanto que no se van, no se cansan, son
eléctricos, de partículas danzantes
Cae la noche y se quedan a su lado, a compartir
la luz silente de la soledad.