Contando Cuentos... | Seite 16

-.Muñeco De Circo.- |by: Sofía Cárdenas

Había una vez, en Londres, un niño que siempre caminaba por las calles más famosas de por allí. Su favorita siempre era Cotton Residence, donde se encontraba un circo, el circo más conocido de Reino Unido.

Ese circo era muy alegre, caballos elegantemente decorados con lomos de diamantes albinos, payasos carismáticos y lo más importante, las risas de los niños rellenando cada rincón de la carpa.

Ese niño todos los días iba a ese circo, núnca se aburría. Núnca faltaba el aviso de sus padres de que tuviera cuidado.

Un día, el niño fue con la intención de entrar a los lugares más internos del circo.

Su plan de niño soñador era fácil; ir detrás del establecimiento después de que el show termine sin que nadie lo viera, entrar a la parte trasera interior del terreno, investigar, ver a sus ídolos y salir rápidamente, claro, el plan sonaba fácil pero llevarlo a cabo sería un reto. Aunque a él no le importaba mucho.

Así lo hizo, terminó el show, el tiempo rondaba entre las siete y ocho de la noche.

Se escondió debajo de las gradas, con la intención de que nadie lo divise.

Vió por donde los anfitriones salían, era una pequeña abertura en un sector de la carpa. Cuando las luces se apagaron, allí comenzaba su plan ‘’maléfico’’.

Salió por esa abertura y logró ver pequeñas casetas numeradas, supuso que allí dormían los anfitriones, entre unas siete u ocho casetas que se extendían en todo el campa en una línea.

Como el terreno estaba vacío, pensó que podria adentrarse en esa extensa explanada ya que no veía un alma en todo el lugar, solo por curiosidad, tuvo el presentimiento de que sería una mala idea, a pesar de la advertencia de sus padres, eso no lo detuvo.

Se adentró más aún, y en eso;

-¿Quién eres?, pequeño niño…- reconoció esa voz al instante, era la melodiosa y dulce voz de la anfitriona principal del circo, tanto tiempo asistiendo al circo ayudó de algo.

Dio un pequeño salto del susto y respondió;

-¡Perdóneme!, fue pura curiosidad, no se enoje.- dijo con voz exaltada y alarmada, algo temblorosa.

-No, no te preocupes. Todos en el circo son bienvenidos- continúo -¿No te has preguntado como sería ser parte del circo?.- dijo con una grande sonrisa.

-¿Parte del circo?, no lo sé- dijo con voz dubitativa el niño.

-¡Vamos!, se parte de esto.- Aparecieron dos misteriosas figuras detrás de la mujer, se podían distinguir, eran un hombre y una joven, que tomaron al niño del brazo y lo llevaron a una carpa vacía, sin numero. Lo sentaron en el suelo y sacaron de un cajón con telarañas unidas a ella que se encontraba en una esquina una pequeña y carmesí manzana, que se la dieron a la anfitriona principal, no esta de más decir que era muy brillante y apetecible. Se la ofreció al niño haciendole un gesto para que la coma, este de no sabía si morder o no esa manzana, pero el hombre interrumpió y dijo;

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