Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 283

do lugar, para analizar lo efectivamente realizado en las clases; la entrega de una planifi- cación y de un avance del informe final a la docente de Práctica; la presentación de un re- lato en un foro grupal y finalmente, la entrega y devolución del informe final y la evalua- ción grupal de la materia en un foro constituyen diferentes instancias de intervención di- dáctica en la asignatura, aprovechando los distintos espacios y formas de interacción pro- vistos por el aula virtual, que permiten el transcurrir del dispositivo en el intercambio entre docente y alumnos y de ellos entre sí, para posibilitar la reflexión en torno a las prácticas en una articulación teórico-metodológica que vuelve sobre estas en diferentes modos. Reflexionar en torno a la intervención planificada: los aportes del análi- sis del trabajo docente El desarrollo y análisis de las prácticas de enseñanza que se propone en la materia se sitúa en una concepción inscripta en la didáctica de la lengua y la literatura como campo de conocimiento y acción, en una relación dialéctica entre teoría y praxis que, para el inte- raccionismo socio-discursivo (Bronckart, 2004) se despliega en el análisis de las condicio- nes de intervención didáctica y en la adaptación y verificación del desarrollo de propuestas didácticas. Para el interaccionismo socio-discursivo, la enseñanza de la Lengua y la Litera- tura requiere del despliegue de un aparato conceptual coherente y específico que abreva de préstamos disciplinares de diferentes fuentes y, además, de las prácticas sociales de refe- rencia que se concretan en géneros textuales (Bronckart y Schneuwly, 1996). Ubicamos a las prácticas de enseñanza en este esquema conceptual, al que le agrega- mos un nuevo cariz: el del trabajo realizado por el docente y la reflexión en torno a la ac- ción como un saber verbal, explícito, posterior a la acción y de carácter evaluativo (Bulea y Bronckart, 2010). El trabajo del docente tiene, como todo trabajo humano, unas repre- sentaciones colectivas que lo movilizan que, en muchos casos, operan como representacio- nes sociales inconscientes y constituyen, de este modo, lo que se denomina como el traba- jo representado. Asimismo, se considera la existencia de lo establecido institucionalmente como el trabajo prescripto y, en última instancia, el trabajo real que es el realizado con- cretamente en un determinado contexto socio-histórico. Dentro del trabajo prescripto, po- demos distinguir lo autoprescripto por el mismo docente en su planificación, es decir lo que se propone realizar que, inevitablemente, en la práctica difiere de lo efectivamente realizado (Tapia y Riestra, 2014). La toma de conciencia sobre la distancia entre ambas dimensiones, a partir de la auto-confrontación con lo realizado como objetivo del análisis 283