Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 904

deben diferenciarse, a su vez, dos entidades enunciadoras. Para ello, distingue al enunciador (E), que es el que asume la responsabilidad de las posiciones expresadas en el discurso, del locutor (L), ficción discursiva con la que construye su legitimidad. Es importante destacar que el enunciador en este tipo de comunicaciones es el responsable de la intencionalidad perlocutiva del texto, pero sólo logrará su eficacia a través de la construcción de un locutor adecuado a las reglas preestablecidas. Dichas reglas forman parte de las competencias determinadas por otros marcos situacionales. Según los desarrollos de Charaudeau, Maingueneau y Van Dijk, todo discurso está sobredeterminado por otros marcos situacionales a los que se remiten las competencias situacional y semiolingüística. En principio, todo texto pertenece a un determinado campo de la práctica social191(escena englobante o dominio) que corresponde al modo como se halla estructurado el espacio público y que impone un primer parámetro de selección, derivado de la disciplina interviniente y que Bourdieu 192 lo llama “campo cultural”. En el caso de la presente investigación, el corpus textual sobre el que versa el análisis pertenece al campo de la praxis administrativa y protocolar. En segundo lugar, podemos identificar la situación global de comunicación (escena genérica o actores sociales) que proporciona el 191 Estamos usando la terminología de Patrick CHARAUDEAU, 1997, El discurso de la información. Se indica, entre paréntesis, la nomenclatura equivalente según los desarrollos teóricos de MAINGUENEAU, D.,1999 y VAN DIJK, T. 1995, respectivamente 192 BOURDIEU, P., 1990, « Espacio social y génesis de las clases », en Sociología y Cultura, Grijalbo, México 890 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas