Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 897

En la era digital, se abren nuevas ventanas a las que les podemos habilitar o no el paso de la luz. El ojo se convierte en símbolo de esta sociedad en la que pareciera que sólo existen y valen los visibles, los mirados. El vidrio representa la pantallización y el exhibicionismo. La arena, el escenario sin límites, el espacio infinito. El laberinto encierra la clave que, tal vez, nos conduzca des-cubrir la ausencia para aprender a ver sin mirar y a mirar lo que no es visto, a leer en páginas de arena o de vidrio. En el artículo “Gutemberg y la computadora. El futuro del libro”, de Daniel Bell, publicado en la revista Vuelta, se cita una parábola talmúdica que, según menciona el autor, Einstein utilizó en un ensayo: “¿Quién descubrió primero el agua? No lo sabemos. Pero no fue el pez” (Bell, 1987: 25). Esta frase me lleva a pensar que preguntarme sobre cuáles son las maneras de leer en la universidad de la era digital, sumergida en el fondo de su mismísimo océano, tal vez sólo me haya servido para navegar por aguas turbulentas. Sin embargo, al haber tomado cierta distancia para mirar “el entorno natural” desde la orilla del arte, desnaturalizando la situación, tengo la sensación de haber empezado a comprender complejidad de la cuestión. Bibliografía Barthes, Roland. (1980). S/Z: un ensayo. Madrid, Siglo XXI. Bell, Daniel (1987). Gutenberg y la computadora. El futuro del libro. Vuelta, 17, Buenos Aires, 20-25. Borges, Jorge Luis. (1952). Los dos reyes y los dos laberintos. El Aleph, Buenos Aires, Losada, 60. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 883