Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 859

de las historietas. Es por eso que resulta factible proponer el lenguaje de los cómics como un medio de transición entre el campo de lo digital y las formas discursivas que normalmente aparecen en la Escuela. Para establecer dicha relación con el discurso hipermedial primero resumiré algunas de las características del noveno arte. Para comenzar habría que especificar qué es una historieta. El dibujante y crítico, Scott McCloud las define como “ilustraciones y otro tipo de imágenes yuxtapuestas en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética del lector” (1993: 9). Esta definición brindada por el autor norteamericano permite visibilizar a los cómics desde una perspectiva histórica amplia que incluiría productos que normalmente no son interpretados como tales: pinturas rupestres, jeroglíficos, anuncios publicitarios y por supuesto diseños de páginas webs. Respecto a ello Oscar Steimberg acota: “hay una prehistorieta que nace prácticamente con la humanidad, con la primera secuencia gráfica, [en] la cueva de Altamira. Nos encontramos ahí también con un relato dibujado: el de los movimientos de un animal.” (2013: 327). Presentado así, desde sus orígenes, el noveno arte brinda potencialidades que van más allá de la mera sumatoria de dibujos y textos y su finalidad es primordialmente la de comunicar algo. En este sentido el historietista Will Eisner acota que “el proceso de lectura en el cómic es una extensión del texto. La lectura de un libro supone un proceso de lectura que convierte la palabra en imagen. Eso se acelera en el cómic, que ya proporciona la imagen. Cuando ese proceso se realiza […] se convierte en un todo perfecto. Esta peregrina forma de lectura merece, de todas todas, ser considerada como literatura ya que se sirve de imágenes como si fuera Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 845