Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Seite 805

Por nuestra parte, las docentes nos encontramos ante el dilema de la corrección. Una vez abiertos los foros, la cantidad de intervenciones, el entusiasmo y la calidad de las discusiones nos dejaron atónitas, por lo que optamos por no obturar el intercambio haciendo señalamientos referidos a la normativa. Habíamos propuesto un amplísimo “participar” por toda consigna, tal vez en la actitud de quienes no saben bien qué esperar. Y fue precisamente esa vastedad del “participar” la que nos permitió corrernos del control; control de la ortografía, de la redacción, de la lectura, de la participación sostenida. Tranquilizadoras nos resultaron aquí las palabras de Delia Lerner: “si se pone en primer plano la enseñanza, hay que renunciar a controlarlo todo; si se pone en primer plano el control de los aprendizajes, hay que renunciar a enseñar aspectos esenciales de las prácticas de lectura y escritura” (Lerner 2001:31). Los foros de discusión habilitan intervenciones docentes diferentes de las que solemos transitar en la clase presencial. Quien modera puede o bien dirigir la discusión, o bien resignar su rol para que sean los propios participantes quienes planteen los recorridos lectores que les parezcan más interesantes. En un mismo foro es posible desplegar varios itinerarios de lectura paralelos. Redirigir la discusión hacia nuevos intereses no implica abandonar otros anteriores. De este modo, los foros tienen la virtud de contener muy diversas lecturas: desde establecer relaciones intertextuales, analizar tópicos específicos, orientar la atención hacia las figuras retóricas, hasta discutir acerca del estatuto de realidad o ficción de tal o cual libro, película o cortometraje. Todos los ritmos de lectura tienen cabida en un foro; intervienen quienes ya han leído, quienes releen Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 791