Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 142
ta de textos, de la cual los alumnos deben elegir y leer tres obras en el curso del ciclo lectivo, si se trata de grupos con interés en la lectura, se leen
hasta cuatro obras en el año. Lo interesante de tal lista es que es abierta,
es decir, si algún alumno sugiere alguna obra, previa evaluación del docente del texto, se la incluye. Así aparecieron a circular en las listas de lecturas las biografías, del Che Guevara, de Palermo, de la Madre Teresa de
Calcuta, de la Mona Giménez, etc., o, también, los textos con mucho apoyo publicitario desde las editoriales (de estos últimos años, las sagas
como Crepúsculo o Los juegos del hambre), pero discutibles si se considera el factor literario, entre otros, calidad, complejidad, capacidad de
generar sensación de extrañeza, desafío, capacidad para interrogar estructuras de comprensión de la realidad: Lo que la literatura brinda para
ampliar el registro de la sensibilidad humana. El problema a considerar
acá es cómo se abordan esos materiales, que no pueden considerarse “literatura”, acá trataré de explicar por qué, para qué y cómo se los abordan
en las clases de Lengua y Literatura:
• Por qué, entiendo que ya está explicado, el clima de las clases conduce a tal situación, insistir en un texto “difícil”, “arduo”, para la comprensión del alumno lo frustra, y tal frustración conduce a la hostilidad, manifiesta o no, con su correlato, la inevitable destrucción del vínculo apropiado para
enseñar y aprender.
• Para qué, obviamente mejorar el clima áulico con contenidos más accesibles, más vinculados con la afectividad de los
alumnos, que generan una apropiación de contenidos posible, lo cual deja a los alumnos satisfechos consigo mismos.
La experiencia me ha mostrado el caso de alumnos con dificultades, repitentes en algunos casos, con un vocabulario
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas