Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 719

bría –como en el caso de Desinano respecto del IE– una ampliación de las bases teóricas del ISD, sino más bien una especificación de ellas en tanto se continúa con lo ya planteado por el marco epistemológico de referencia. Básicamente, lo que Schneuwly retoma de Vygotski es la consideración de la escritura como un objeto específico en relación con el habla, dado que supone (en principio) un simbolismo de segundo grado y un mayor grado de descontextualización y, por tanto, una motivación indirecta para su producción, así como un estatuto diferencial en tanto es siempre producto de una instrucción deliberada, por lo que su proceso de adquisición “no reproduce en modo alguno la historia del habla oral” (Vygotski: 1934; 338). Así, Schneuwly parte de los siguientes interrogantes: “¿Qué sucede cuando se realiza el pasaje de lo oral a lo escrito? (…) ¿Se puede hablar de una nueva función psíquica para el lenguaje escrito?” (1988: 19). Como puede verse, aquí sí se sostiene como presupuesto, que la adquisición de la escritura supone al menos un punto de inflexión para el sujeto en relación con lo que supone su oralidad ya adquirida (y lo que se pretende es, justamente, indagar las marcas explícitas de ese punto de inflexión), así como también opera el presupuesto de la especificidad de lo escrito, en tanto tenemos un interrogante que lo hipotetiza como una auténtica nueva función psíquica. Esto es así porque para esta línea la escritura se constituirá paulatinamente no sólo como un tipo específico de acción verbal sino también como herramienta fundamental de mediación, en tanto permite la reorganización del psiquismo de quien aprende a escribir. En síntesis, mientras que desde el IE no se provee ninguna conceptualización específica sobre la escritura puesto que en definitiva Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 703