Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Página 363

con la contingencia porque “los alumnos con los que se intenta lograr algo”, habla de cambios culturales y socioeconómicos de los últimos cuarenta o treinta años en la Argentina. No obstante, ese significado de la literatura ahora como “salvadora del trabajo docente” recupera y refuncionaliza el sentido añejamente conservado de la “literatura como salvadora de los espíritus”, como “garante de la cultura”46. De este modo, “…el orden cultural se reproduce a sí mismo en el cambio y como cambio” (Sahlins, 2008: 13). Es probable que el hecho fáctico de ofrecerles material y simbólicamente literatura a unos “alumnos con los que se intenta lograr algo”, o negárselas, repercuta en un cambio cuando la opción es la primera. Pero, los significados que sustentan ese cambio han sido cambiados, justamente, dentro de la posibilidad estructural de la producción de significado que es histórica y coyuntural a la vez. En realidad, estos potenciales de sentido realizados muestran lo contingente del acontecimiento: algo hay que hacer con los jóvenes en las aulas, con la literatura y, para ello, su lectura es el camino. A la vez que develan lo estructural histórico: la literatura tendría unos poderes para resolver casi mágicamente algún problema vinculado con la sociedad, la educación o la cultura. En suma, abordar la formación docente desde una perspectiva de las prácticas sociales implica reconocer el carácter coyuntural y estructural de las prácticas de enseñanza, de las prácticas de lectura y escritura, junto con los significados que las motorizan confirién46 Estas continuidades de sentidos conferidos históricamente a la literatura están bien explicados por Terry Eagleton (1988) y Raymond Williams (1982). Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 347