Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 1 | Page 235
nos cortés, es algo más habitual en el grupo B, si bien ningún texto
está construido exclusivamente sobre esta forma. Es interesante
destacar que en general todos los sujetos son sistemáticos en el uso
de una forma verbal (tiempo y persona) para representar las acciones principales de la receta. Aunque hay algunos casos aislados de
ruptura de cohesión, más frecuentes en el grupo B (ejemplo 4). En
ese mismo ejemplo vemos uno de los raros casos (sólo 3) en los que
se usa una forma de indicativo en lugar del subjuntivo y una persona que no concuerda con la proposición principal.
La variedad léxica resulta algo mayor en el grupo A y en el grupo B;
hay algunas palabras que puede considerarse vasquismos en el contexto en el que han sido usados (mojar/pasar para untar, tirar para echar, cachos para trozos, más bueno para mejor, pausos para pasos).
A nivel ortográfico, los aciertos y los errores son muy semejantes. No son muchos pero se repiten. Destaca que sólo un sujeto de
cada grupo utilice los acentos gráficos con corrección.
Para finalizar queremos destacar que las identificaciones como
hablantes de español L1 y L2 de nuestros grupos no se corresponden
con las caracterizaciones típicas. Creemos sin embargo que es interesante conocer las especificidades a fin de superar prejuicios y actitudes negativas y especialmente para implementar pautas didácticas apropiadas a las características de los escolares.
Asimismo, y aunque este aspecto merecería también un tratamiento más extenso, queremos insistir en la utilidad del género de
receta de cocina tanto para la evaluación de la competencia verbal
como para su uso didáctico, si bien, no puede utilizarse de manera
aislada y fuera de contexto comunicativo como es bastante habitual. Creemos también que el dispositivo utilizado en esta investiInvestigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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