Congreso Yauyos (Final) | Page 84

Rodrigo Padilla
La relación entre Waka, curaca y las personas diseminadas en Huarochirí está mediada – aunque no subordinada – por la lógica del paisaje en el valle alto del Rímac, el cual entendemos como una construcción social. Esta idea se ve reflejada en la siguiente cita:
A través de las rutinas diarias, de las creencias y valores, las comunidades transforman sus alrededores físicos en lugares significativos según pautas concretas de morfología y disposición. A través de modificaciones físicas, de experiencias íntimas y de intercambio de recuerdos, las comunidades reforman el estado natural de sus espacios geográficos para legitimar los significados que ellas confieren al paisaje [...] los pueblos generan un paisaje como producto cultural, y que sus contemporáneos y sus descendientes lo heredan y habitan para sus propios fines. En este proceso, la conceptualización del paisaje de un grupo se convierte en un elemento clave de su herencia cultural, y dota a la comunidad con un sentido propio del tiempo y del espacio.( Anschuetz, et al., 2001: 182)
Por ello, nuestra investigación entiende que los seres humanos( definidos a partir de su interacción con las formaciones sociales) construyen su espacio – y lo organizan – en base a las distintas lógicas que estructuran sus relaciones con la naturaleza; es decir, la estructura que organiza( y otorga sentido) a sus prácticas culturales, tiene como base la interacción entre comunidad-espacio y comunidad-individuo. Esto se puede apreciar en El manuscrito de Huarochirí, donde está presente la idea del espacio, paisaje, movimiento,( re) construcción de historias locales y, sobre todo, del trabajo agrario como eje de sus relaciones comunales.
4. A manera de conclusión
Estos asentamientos, emplazados sobre las cumbres, no solo interrelacionan monumentalidad y montañas: hablamos de un paisaje sacralizado que mantendría unidas a estas diferentes comunidades multiétnicas. En síntesis, dichas ocupaciones forman identidad, comunidad
84