Congreso Yauyos (Final) | Page 66

Rodrigo Padilla & Bradymir Bravo
Las evidencias arqueológicas sugieren que estos primeros grupos humanos de cazadores y recolectores se habrían establecido en los alrededores y el abrigo rocoso de Cabeza de León( Figura 2). Cabeza de León es una gran falla geológica( de tufo volcánico) ubicada a los 1800 m. s. n. m., en la margen derecha de la quebrada Agua Salada o Sisigaya, donde se ha reportado, además de arte rupestre( véase Bravo et al. en esta publicación), evidencia arqueológica vinculada a la sacralización del paisaje durante épocas tardías( Bravo, 2017). Probablemente, las características geográficas de la zona permitieron que estos grupos de cazadores se asentaran de manera estacionaria para la realización de sus actividades. En el abrigo rocoso de Cabeza de León se han reportado arte rupestre de camélidos y cérvidos, plasmados con una técnica de estilo naturalista y grandes proporciones, que pertenecen al llamado « Estilo de tendencia naturalista de grandes dimensiones del centro y centro-sur andino-peruano » 1( Hostnig, 2013). Temporalmente, dicho estilo corresponde al Precerámico Medio( 6000-4000 a. C.)( Hostnig, 2013; también véase la propuesta periódica de Hostnig en esta publicación) o al Arcaico Tardío( 5000-2600 a. C.)( Kaulike, 2010), por lo que atribuimos que las primeras ocupaciones humanas en el distrito se habrían dado en algún momento de este periodo.
Entre otras representaciones asociadas a camélidos, sospechamos que también se han representado posibles escenas de chaccu – técnica ancestral prehispánica de captura y esquila de camélidos –, y personajes antropomorfos con dardos o lanzas en la mano( Bravo, 2017), lo que sugiere actividades de caza durante el Arcaico.
3. Las primeras ocupaciones aldeanas( 800 a. C.- 200 d. C.)
Las mismas condiciones del ecosistema de lomas, junto con las características ecológicas del valle medio o Chaupiyunga, favorecieron nuevas ocupaciones que, a diferencia de las anteriores, se volvieron cada vez más sedentarias. Estas nuevas ocupaciones surgieron durante la etapa final del Horizonte Temprano( 800 a. C.– 200 d. C.), un periodo caracterizado por la aparición de sociedades complejas en la costa central
1 Inicialmente denominado como « Estilo naturalista de los Andes centrales » por Jean Guffroy( 1999).
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