María Emilia Yanaylle
gaciones, muestra cómo la provisión de comida y la cohabitación son fundamentales en la construcción del parentesco en los Andes. Salas revela cómo esta misma lógica está presente en otras interacciones sociales: desde aquellas entre una persona y sus afines, vecinos, paisanos, extraños, muertos, hasta aquellas con montañas, lagunas, campos de cultivo, avenidas o plazas; es decir, con lugares que también pueden ser considerados como parientes.
Pariacaca subió al cerro Mataocoto. Allí se transformó en una tempestad de lluvia y, bajo la forma de granizo amarillo y rojo, arrastró a toda aquella gente hasta el mar, sin perdonar a nadie. La mujer y sus hijos no fueron afectados. En este caso, es una mujer quien será la guardiana de un principio ético humano básico para la convivencia. En otros capítulos, e incluso en dos capítulos más, aparece esta situación en la que son hombres los que atienden al extraño en las fiestas.
7. En el Capítulo 6: Chuquisuso: Civilizadora y negociadora
Se relata que Pariacaca en la comunidad Cupara ve a una mujer muy bella, que lloraba, su maíz se estaba secando. La deseó y le dijo: « Voy a hacer salir una gran cantidad de agua de tu estanque; pero antes vamos a acostarnos juntos »( Taylor, 2011, p. 48). Ella respondió: « Primero tienes que hacer salir el agua y cuando mi chacra ya esté regada, estaré dispuesta a acostarme contigo »( Taylor, 2011, p. 48). Él aceptó e hizo salir una cantidad enorme de agua e insistió en acostarse con ella, ella le dijo: « Ahora no. Uno de estos días »( Taylor, 2011, p. 48). Él le dijo: « Voy a hacer llegar el agua del río a tu chacra »( Taylor, 2011, p. 48). Chuquisuso induce la postergación del ímpetu masculino, posibilitando la creación de canales de agua, es decir en términos amplios la creación de cultura. En ese proceso además se hace adulto. En la postergación hay una contención de lo libidinal.
« Hazlo primero », le contestó, « y solo entonces dormiremos juntos »( Taylor, 2011, p. 48). Cuando acabó todo eso, Pariacaca pidió de nuevo a Chuquisuso que se acostara con él. Ella le contestó: « Vamos a la peña de allí arriba; allí estaremos juntos »( Taylor, 2011, p. 49). Allí se unieron en una peña llamada Yanacaca.
382