Congreso Yauyos (Final) | Page 35

Manuel A. Muñiz y su colección de cráneos
3.— Hay 4 cráneos que muestran que los individuos sucumbieron inmediatamente o muy poco después de terminada la operación. Los demás( 15), indisputablemente prueban que los individuos sobrevivieron a la cirugía. 4.— Es casi imposible aceptar que en el antiguo Perú se hayan practicado trepanaciones post mortem. La mayor parte de otras perforaciones observadas en cráneos son probablemente de naturaleza patológica.
En el reporte, McGee describió cada cráneo de la colección Muñiz muy exhaustivamente, pero sin realizar mediciones o cálculos antropométricos. Para « efectos comparativos » se incluyó al célebre cráneo de Yucay estudiado por Broca y 4 cráneos más procedentes del Museo Municipal del Cusco. Después de su extensa descripción, llega a la conclusión que, si bien la mayoría de las trepanaciones se realizaron en individuos vivos, la motivación de la cirugía no fue terapéutica sino taumatúrgica; es decir, realizada con fines mágicos no necesariamente conectados a tratar lesiones asociadas, como las fracturas craneales. Mc- Gee desdeña la opinión de Muñiz. Los antiguos peruanos usaron mayormente obsidiana para realizar sus incisiones, un elemento lítico propio de pueblos primitivos. No hubo método para ello, sino un desorden propio de una etapa anterior al desarrollo de técnicas sofisticadas y el uso de utensilios especializados propios de las civilizaciones avanzadas. Sólo en la última línea de su casi monografía, McGee acepta que, a pesar de ser una cirugía « mal planificada, torpe y con cortes extravagantes », la colección peruana « es notable por registrar un importante periodo de la historia no escrita de la cirugía »( Muñiz y McGee, 1897, p. 72, traducción del autor)
Cabe añadir que existió otro artículo de McGee en 1894, que se basó enteramente en las observaciones que Muñiz y otros colegas peruanos realizaron tres años antes de los supuestos restos de Francisco Pizarro hallados en la Catedral de Lima( McGee, 1894; De los Ríos y Muñiz, 1891). Parece claro que, aunque Muñiz colaboró generosamente con McGee desde el punto de vista académico, facilitando información y materiales, la retribución no fue recíproca.
35