Congreso Yauyos (Final) | Página 295

El rebelde de Huarochirí
frenar los abusos, donde los indios, eran sometidos a la humillación y explotación mediante las mitas obligatorias y las indias, sometidas a la servidumbre de los señores blancos. Tanto unos como los otros, es decir, los indios y españoles, estaban ligados mutuamente mediante lazos invisibles que les obligaban a permanecer en ese estado de convivencia, ambos, rezaban juntos, asistían a las fiestas religiosas y sus diversiones mundanas y hasta crueles y salvajes como las corridas de toros. No sabemos en qué momento se integra a estas organizaciones o es él quien dirige y organiza. Ya avanzado sus planes, de asaltar el palacio virreinal y matar a los españoles, luego uniéndose a los levantamientos de Juan Santos, iniciar un movimiento más amplio a nivel de todo el virreinato. Sin embargo, abortó la conspiración y fue delatado, por la acción de uno de sus propios miembros, quien, devotamente, se acercó a confesarse y avisó al cura, todos los planes; su fe religiosa le había llevado a esta traición; sin guardar los secretos que demandaban estos delicados retos sediciosos; claro está, que el cura, corrió a dar aviso a las autoridades virreinales y ellos, de inmediato iniciaron las redadas y apresamientos de los dirigentes, quienes fueron sentenciados y castigados ejemplarmente; además, ordenó a los curas, averiguar mediante las confesiones sigilosas el accionar en toda la provincia.
Francisco Ximenez Inca, se alejó de Lima, retornando a su pueblo de « Lahuytambo », allí, astutamente, se casó con María Puipulibia, hija del curaca y principal de « Chaucarima » Juan Puipulibia, a su vez María, venía a ser sobrina del curaca y principal de Huarochirí; este enlace, facilitó a Francisco Ximenez para acceder a la amistad y confianza de los curacas de los pueblos vecinos y poderlos convencer que, era hora de poner freno a los abusos constantes, preparando un levantamiento masivo en todo Huarochirí. El virrey, enterado de las correrías de Francisco Inca, ordenó secretamente al teniente del corregidor, capturar al rebelde y a sus ayudantes, esto sucedió a mediados del mes de julio de 1750. Mientras tanto, el corregidor con ayuda de más españoles y criollos residentes en la provincia, se dirigieron a Huarochirí, donde capturaron a la mujer de Francisco Ximenez Inca, María Puipulibia. En el pueblo, fueron recibidos los españoles y su presa por el curaca,( tío de María) quien prometió al corregidor capturar y entregar al rebelde; el corregidor, se tragó el tremendo engaño, sin averiguar los vínculos familiares
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