Congreso Yauyos (Final) | Page 256

Carla Hernández
Es difícil no pensar en las analogías entre los dos ejemplos presentados sin conectarlos al modo en que comunidades locales entendieron y transformaron los programas religiosos en la base de los programas imperiales tanto Inka como Español de un modo en que los incorporan antes que rechazar a sus espacios y prácticas locales. Las plazas de Canchaje, por ejemplo, se mantenían visibles y físicamente conectadas al afloramiento rocoso que marcaba la afiliación de la comunidad a la esfera ritual y familiar de Pariacaca. Las iglesias de parroquia habían sido utilizadas por los primeros misioneros para marcar de un modo también visual y material la « conquista » de las huacas, vencidas y denunciadas por la religión católica. Sin embargo, al igual que las plazas, estas capillas existían en un paisaje que ya era rico en significados rituales, y la esperada sujeción por los curas católicos podría ser también entendida como una convivencia. Estas capillas no eran necesariamente vistas como algo ajeno a la vida diaria de las comunidades, y por ello, no es de sorprender que encontraran el modo de integrarlas a estrategias que ya habían funcionado en el pasado en su interacción con los inkas. Aunque el Catolicismo es una religión excluyente – no se puede ser católico y miembro de otra religión al mismo tiempo – el esperar que haya sido experimentada de este modo por comunidades que sabían agregar nuevas huacas a sus historias sería tomar el punto de vista de los colonizadores. Antes bien, sugiero que del mismo modo en que miramos a las plazas, incluso las plazas inka, como un espacio de negociación y sobrevivencia de espacios locales, debemos hacer lo mismo en espacios que puedan parecer incluso contraintuitivos como « espacios inesperados de resistencia ». Estos son espacios que pueden ser silenciados tanto por las fuentes que usamos o por el foco de nuestras investigaciones. Son espacios de transformación de políticas imperiales.
6. Agradecimientos
Las excavaciones en Canchaje fueron financiadas por la Wenner-Gren Foundation y la National Science Foundation. La investigación histórica sobre el distrito de los Olleros ha sido posible gracias a la Wenner-Gren Foundation y el National Endowment for the Humanities. La autora agradece al equipo de investigación que participó en las
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