Carla Hernández
riodo Inka. La forma de las plazas y su centralidad en el sitio nos llamaron la atención. En primera instancia, no encontramos en la mayoría de los sitios huarochiranos plazas de esta escala separadas de estructuras domésticas. De hecho, en la mayoría de casos, las plazas pre-Inka son de menor escala, al pie de los afloramientos rocosos y de forma irregular, dado que se adaptan a la forma de las cimas de cerros sobre los que se asientan( Hernández Garavito, 2021a). Además, la forma semicircular no es común en la zona, y la planta trapezoidal se encuentra asociada con el estilo Inka, particularmente en relación con sus construcciones en provincias( Acuto, 2005; Morris, 2013). Por lo tanto, consideramos que las plazas fueron agregadas al espacio ritualizado de Canchaje, ya de alta importancia para la comunidad local.
En una lectura que enfatiza los procesos políticos impuestos por estados e imperios « de arriba hacia abajo », una interpretación podría ser que los Inkas impusieron sus propios espacios rituales sobre los espacios locales para controlarlos o suplantarlos. Sin embargo, en las plazas encontramos también características que sugieren que esta lectura no es la única posible. Realizamos excavaciones en ambas plazas, así como en algunas de las estructuras asociadas. En el caso de la plaza trapezoidal, nuestras unidades de excavación encontraron sucesiones de dos o tres pisos sobre la roca madre, que se encontraba a muy poca profundidad. En las superficies de las plazas encontramos una muy leve densidad de materiales, lo que nos llevó a hipotetizar que la plaza fue limpiada y refacturada cíclicamente, probablemente para llevar a cabo actividades rituales puntuales asociadas. En el caso de las estructuras adosadas a la plaza, estas habitaciones presentan también una baja densidad de material arqueológico. Se trata de recintos de distintas dimensiones organizados alrededor de patios internos con distintos niveles de uso y en algunos casos, evidencias de actividades de carácter doméstico. Esto nos llevó a proponer que estos espacios pudieran ser habitaciones para especialistas o visitantes que participaban en las ceremonias de las plazas, por lo que serían también parte de este ciclo de reutilización y refacción. Es importante notar que entre las estructuras en la parte interna de este complejo registramos dos depósitos, y excavamos en uno de ellos( figura 4). En este contexto encontramos evidencias de fragmentos de cerámica pertenecientes a cántaros que parecen haber sido distribuidos
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