el significado , una explicación del acto de lectura , en el sentido más amplio , del acto de recepción e internalización de formas significantes dentro de nosotros , es una explicación metafísica , y en última instancia , teológica ” ( Steiner , 2002 , p . 261 ). Una lectura responsable es aquella que apuesta por el sentido y , por tanto , por una relación , por espuria que sea , entre la palabra y el mundo . La estética , las artes , siempre hacen referencia a un plano trascendente . Steiner compara música , metafísica y matemáticas , describiendo la música por contraposición a las otras dos ciencias , como “ cerebral ” y el mismo tiempo “ somática ”. Steiner subraya la música porque cree que en ella todavía resuenan ecos de sacralidad frente a un mundo secularizado , desencantado ; a pesar de que la experiencia musical no se puede descifrar racionalmente :
“ La música aporta a nuestras vidas cotidianas un encuentro inmediato con una lógica de sentido diferente a la de la razón ... La música ha sido desde hace mucho , continua siendo , la Teología no escrita de aquellos que no tienen o rechazan todo credo formal . O para decirlo al revés : para muchos seres humanos , la religión ha sido la música en la que han creído ” ( Steiner , 2002 , p . 264-265 ).
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6 . El olvido de Dios en el tiempo de la postpalabra
Steiner se enfrenta al positivismo y al cientificismo , que circunscriben la verdad al ámbito de la verificabilidad , al ámbito de un lenguaje lógico y racional . Según nuestro autor , ni una lógica abstracta y descarnada , ni una lógica de la inmanencia , pueden dar cuenta de la presencia del significado , del llegar a ser de la forma significativa . En tiempos de secularización , la música ha llegado a sustituir a la experiencia religiosa ; en este sentido , podríamos colegir , que alrededor de los creadores y artistas se constituye una especie de esfera de culto , tanto en el arte de élite como en el vulgar , los artistas son considerados como “ ídolos ”. Steiner no analiza con detenimiento el fenómeno de la idolatría en nuestra sociedad de masas , puesto que considera que el encuentro con el significado debe ser un encuentro entre dos libertades . Para nuestro autor “ la estética es el hacer formal de la epifanía ” ( Steiner , 2002 , p . 274 ). Podríamos puntualizar proponiendo , que mientras en el arte serio – al cual se refiere Steiner en todo momento- se produce la epifanía , la manifestación de la presencia ; en el arte vulgar – al cual Steiner no se refiere en ningún caso : las “ artes aplicadas ” y técnicamente reproductibles : cine , fotografía , etc .- se produce la “ idolatría ”. El arte posee un término a quo , término desde el que parte ; la inmanencia , y un término ad quem , hacia el cual se dirige ; la trascendencia . Por su propia definición , el arte es trascendente , la experiencia está abierta a lo religioso y a lo metafísico , al mismo tiempo que está asegurada y explicada por ello .
Pero en el tiempo de la “ post-palabra ” ( after-word ), el arte permanece en la lógica de la inmanencia . El s . XX supone un “ olvido de Dios ”, la deconstrucción propone una “ Teología cero ”, de lo ausente ; el arte explora el vacío , la “ ausencia real ”. Steiner afirma : “ La intuición , según la cual donde la presencia de Dios ya no es una suposición sostenible y donde su ausencia ya no es un peso sentido y , de hecho , abrumador , ya no pueden alzarse ciertas dimensiones del pensamiento y la creatividad ” ( Steiner , 2002 , p . 277-278 ). Hoy vivimos en el olvido de la pregunta por el “ significado del significado ”, por la trascendencia , por la existencia de Dios . Vivimos en un mundo profano , secular . No obstante , nuestro autor nos abre la puerta hacia la esperanza , hacia