PIEDRAS QUE HABLAN De izquierda a derecha, una artesana local pintando una cenefa en el taller Batik Plentong, una de las fábricas dedicadas al batik más importantes de Indonesia; un buda sedente en el templo de Mendut (790-860 d.C) y esculturas de Buda, cuyos creadores podrían tallarlas con los ojos cerrados.
"No las veo muy a menudo, pero siempre vamos juntas de vacaciones. Una es de Londres, otra de NuevaYork y otra de California", nos cuenta María acerca de sus amigas. "Por suerte, tenemos las mismas preferencias: nos gusta el calor, las visitas culturales y la buena cocina. Ellas no están en el mundo del t enis, así que se adaptan a mí, pues yo solo puedo viajar entre torneos. En otra temporada me es imposible tomarme unas vacaciones largas. Y si estoy cerca de casa, como a dos horas de trayecto…, no me puedo relajar del todo. El teléfono no para de sonar, llegan mensajes de correo constantemente… Pero es subirme al avión para un viaje largo y desconecto de todo". Borobudur (que en sánscrito significa ‘templo budista de la montaña’) es sin duda el lugar más bello de la Tierra, sin parangón alguno. Es una estupa budista inmensa (se dice que la más grande del mundo), construida en los siglos VIII-IX, es decir, incluso antes que los complejos religiosos de Birmania y
Camboya. Cinco niveles de planta cuadrada con budas sedentes y tres niveles de planta circular con pequeñas estupas, albergando también budas sentados, y una gran estupa coronando el conjunto configuran el esquema del universo budista. Los bajorrelieves, representando historietas prehistóricas, nos cuentan la vida de Buda. Igual que Angkor Wat, Borobudur fue descubierto por casualidad entre la maleza por los colonizadores holandeses hace dos siglos, pero no se inició una restauración exhaustiva hasta los años ochenta, y por culpa del expolio muchos budas se quedaron sin cabeza. Nuestra guía nos cuenta cómo de niña salía corriendo del colegio con sus compañeros para jugar al escondite en Borobudur. Desde lo más alto del templo se divisan las verdes colinas. Estas montañas, inofensivas a primera vista, son en realidad volcanes dormidos. El volcán Merapi (que se puede traducir del javanés como ‘montaña de fuego’) entró en erupción por última vez en el año 2010. El río de lava arrolló varios poblados y la nube de ceniza se extendió kilómetros a la redonda. Arqueólogos y voluntarios tardaron