Cine
Distintas proyecciones muestran que para el 2020, la
industria cinematográfica puede alcanzar los $50 mil
millones de dólares. La oferta global es fuerte y con
un significante aumento en producciones, pero con la
apertura de nuevos canales de distribución digital más
cómodos y en muchos casos, más económicos para el
usuario final, los números totales de taquilla han visto
una reducción en los últimos años.
Aunque Estados Unidos es el tercer mercado
cinematográfico más grande del mundo en términos
de boletos vendidos por año, estando por debajo
de China y la India; gran parte de esas ventas a nivel
global pertenecen a películas realizadas por estudios
norteamericanos, lo que mantiene a esta como la
creadora de contenido más importante del mundo.
Países como Brasil, Rusia e India están aumentando rápidamente su contribución en ventas de tickets, apoyando
la expansión de los ingresos de la industria, sin embargo, nada de esto ha evitado que durante el año 2018 el
mercado haya visto una baja del 4% en el total anual de ganancias. Recientes encuestas mostraron que el 52%
de los adultos norteamericanos prefieren ver películas en la comodidad de su hogar.
La diversificación de canales de distribución de películas ha aumentado y, en consecuencia, las casas
productoras podrán ver su inversión recompensada incluso más de lo que esperaban con la taquilla, aunque el
negocio en las salas de cine seguirá en decrecimiento en los siguientes años.
Música
Tal vez el sector del entretenimiento que más ha
sufrido con la nueva generación de la digitalización
ha sido la producción y distribución de música, que
se proyecta a $19 mil millones para 2019.
Aunque las grandes casas productoras no han sabido
generar nuevas fuentes de ingresos directos para
compensar la caída extrema en las ventas de álbumes
físicos en los últimos años, los ingresos de streaming
crecen 41.1% para convertirse en la fuente de ingresos
más grande del sector, impulsada por 176 millones de
usuarios de cuentas de suscripción pagadas.
La transmisión por internet representa el 38,4% de
los ingresos totales de música y ha compensado
con creces la disminución en los ingresos físicos y
por descarga. Esto marca el tercer año consecutivo
de crecimiento en esta actividad, al contrario de la
industria la cual sigue a 15 años de una disminución
significativa de sus ingresos globales. Al cierre del
2017, el total representaba sólo el 68,4% del máximo
histórico alcanzado en 1999.
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