La planeación también debe distinguir gasto de inversión.
Una compañía puede reducir costos y simultáneamente debilitar su capacidad futura si recorta tecnología, mantenimiento, capacitación o desarrollo comercial indispensables.
McKinsey ha documentado la importancia de tratar la asignación de capital como un proceso estratégico y dinámico, en lugar de repetir automáticamente las distribuciones del año anterior. Esto obliga a cuestionar inercias.
Que un área haya recibido determinado presupuesto en 2026 no significa que deba recibirlo nuevamente en 2027.
El factor T-MEC entra en las proyecciones
Existe además una variable particularmente importante para México.
2026 es el año de la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Para compañías vinculadas con manufactura, exportaciones, logística, automotriz, agroindustria o cadenas de suministro, cualquier evolución relevante del acuerdo puede modificar decisiones de largo plazo.
Por ello, algunos presupuestos necesitan incorporar variables que anteriormente podían considerarse externas: reglas de origen, aranceles, proveedores regionales y exposición comercial.
La planeación financiera se aproxima cada vez más a la geopolítica.
No todo cabe en Excel
Existe otro error frecuente: construir el presupuesto exclusivamente desde finanzas.
Las mejores proyecciones necesitan información de ventas, operaciones, recursos humanos, tecnología, compras y dirección.
Si el área de ventas espera crecer 20 %, el área de operaciones debe saber qué capacidad adicional necesitará. Si tecnología automatizará determinados procesos; el área de recursos humanos necesita entender cómo cambiarán los perfiles requeridos. Si compras anticipa presión sobre un insumo, finanzas debe reflejarla antes de comprometer márgenes.
El presupuesto deja entonces de ser un documento financiero.
Se convierte en una conversación sobre cómo funcionará la empresa.
CLASEEMPRESARIAL · Septiembre 2026 39