El costo de la pandemia para las
aseguradoras nacionales
La situación provocada por el Coronavirus es actualmente uno de los siniestros más caros que
ha tenido que afrontar la industria
El superar esta enfermedad ha significado un gran
costo económico en todo sentido desde quienes lo
padecen en instituciones de salud pública, como
también para quienes cuentan con el respaldo de las
aseguradoras.
Y es que en el país, 6 de cada 10, es decir casi 72 millones
de mexicanos, no son derechohabientes del IMSS
o el ISSSTE y solo ocho de cada 100 personas cuentan
con un seguro de gastos médicos mayores, según cifras
estimadas por el Consejo Nacional de Evaluación
de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros
(AMIS) estimó que la pandemia de Covid-19 en el país
tendrá un costo para el sector de 300 millones de dólares
al término de 2020.
Tratar Covid-19 en un hospital particular tiene un
costo promedio de 429,615 pesos, pero para quienes
ingresan a cuidados intensivos, el costo asciende hasta
los 946,949 pesos, mientras que, en caso de pa-
cientes que requieren intubación, el costo promedio
entre los asegurados de AMIS sube a los 4.8 millones
de pesos.
De acuerdo con datos de la AMIS, al 20 de agosto, se
han reclamado 3,147 millones de pesos a las aseguradoras,
de los cuales ya se ha pagado el 64 por ciento.
El caso con mayor costo asciende a los 16.4 millones
de pesos.
Para el caso del seguro de vida, se registraron 10,968
defunciones, por las cuales ya se han pagado 2,407
millones de pesos.
En total, hasta agosto, el COVID-19 le ha costado a la
industria aseguradora 250 millones de dólares. Su incremento
continuará y se espera que la cifra ascienda
a 300 millones de dólares, lo cual colocaría a este siniestro
dentro del top 10 de las catástrofes más costosas
para la industria en el país en los últimos años.
Enfermedades más costosas para aseguradoras
429,615
365,821
364,292
307,816
287,271
277,840
269,021
241,453
209,610
*Costo promedio en pesos de los últimos cinco meses
FUENTE: AMIS/El Economista
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