Clase Empresarial. MX Agosto 2020 | Page 31

El papel de México en el Consejo El compromiso de México con la ONU le ha permitido satisfacer el mantenimiento de la paz, la seguridad internacionales entre otros aspectos señalados en la Carta de las Naciones Unidas. Históricamente, México ha sido un importante actor en los esfuerzos de la comunidad internacional por alcanzar acuerdos de desarme. Para citar algunos ejemplos, fue el principal promotor del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) de 1967, que crea la única zona libre de armas nucleares en todo el continente americano. Además, contribuyó en la elaboración del Documento Final del Primer Periodo Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas dedicado al desarme, en 1978, que estableció las directrices y un Programa de Acción que orientan los trabajos multilaterales en materia de desarme. En 1982, el embajador Alfonso García Robles recibió el Premio Nobel de la Paz por sus contribuciones como negociador mexicano en el desarme nuclear. Y durante la década de los ochenta, se encabezaron los esfuerzos para restituir y mantener la paz en Centroamérica. Con la voluntad política de Colombia, México, Panamá y Venezuela, se creó el Grupo Contadora para lograr la distensión, el entendimiento político y la cooperación en la región centroamericana. Nueva era en políticas exteriores Si bien, México estuvo ausente del Consejo por casi 20 años, su regreso en 2002 marcó un cambio en la actual política exterior, en la que se se considera que la práctica de nuestro país no debe limitarse solo a aquellos asuntos de seguridad de los podría ver sus intereses afectados, sino también a aquellos conflictos o situaciones en los que puede contribuir a su solución pacífica aprovechando, entre otras cosas, su experiencia. Entre los temas a tratar y por los cuales México tendrá que velar con mayor prioridad -tanto en la región de América Latina como en el Caribe- serán el respeto al derecho internacional y de los derechos humanos, así como también equidad de género, cambio climático y los temas referentes al mundo post COVID-19 en sus dos vertientes: la de salud pública, como amenaza a la salud y a la vida de las personas; y, por supuesto, la económica. La participación de nuestro país ante el contexto de la pandemia, es un momento clave para restablecer relaciones diplomáticas y posicionarse como una potencia emergente que defienda su vocación pacifista, que promueva sus acciones de política exterior y genere consensos en torno al apoyo a la vacuna universal contra el Coronavirus. @revistaclaseempresarial • 30