principal para ordenar a posibles colaboradores. Sin embargo, este formato ofrece una visión parcial del talento y deja fuera variables críticas, como la toma de decisiones, la comunicación o la resiliencia ante retos complejos.
La evaluación por competencias propone un enfoque distinto, pues busca identificar comportamientos observables y habilidades transferibles que se manifiestan en escenarios reales, más allá de títulos, años de experiencia o trayectorias lineales. Este modelo resulta especialmente relevante en contextos de alta rotación y cambios constantes en los roles laborales.
En ese contexto, uno de los principales desafíos para las áreas de RRHH consiste en actualizar sus métodos sin volver más rígido el proceso de selección. La sobrecarga de pruebas extensas o entrevistas repetitivas suele generar desgaste tanto en candidatos como en reclutadores.
Por ello, Haydeé Jaime asegura que el valor de la evaluación por competencias radica en su capacidad para integrarse de forma ágil. Modelos flexibles, con ejercicios prácticos o dinámicas breves, permiten obtener información más precisa sin alargar los tiempos ni afectar la experiencia del candidato.
La gamificación ofrece una doble ventaja. Por un lado, permite observar el comportamiento real del candidato frente a distintos retos. Por otro, genera una experiencia atractiva y menos invasiva, alineada con las expectativas de las nuevas generaciones, acostumbradas a dinámicas mucho más lúdicas.
“ Más allá del CV, el uso de evaluaciones basadas en competencias, apoyadas en tecnología y dinámicas interactivas, se convierte en un estándar que garantiza procesos más precisos, equitativos y alineados con las demandas actuales. Esto no significa descartar la experiencia, sino contextualizarla. Así, al observar cómo piensan, deciden y colaboran las personas, la contratación se vuelve más coherente, sostenible y humana”, concluyó Haydeé Jaime.
CLASEEMPRESARIAL · Marzo 2026 31